Libro de Malaquías 3:14–15

“Ustedes han dicho: «Servir a Dios no vale la pena. ¿Qué ganamos con cumplir sus mandatos y andar de luto delante del Señor Todopoderoso? Ahora consideramos dichosos a los soberbios, y aun los malhechores prosperan; ¡hasta ponen a prueba a Dios y salen bien librados!»” (NVI)

Libro de los Salmos 84:11

“El Señor es sol y escudo; Dios nos concede honor y gloria. El Señor no niega sus bondades a los que se conducen con integridad.” (NVI)

Libro de Malaquías 3:10

“Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.” (NVI)

Libro de Malaquías 2:13–14

“Otra cosa que ustedes hacen es inundar de lágrimas el altar del Señor; lloran y se lamentan porque él ya no presta atención a sus ofrendas ni las acepta de sus manos con agrado. Y todavía preguntan por qué. Pues porque el Señor actúa como testigo entre tú y la esposa de tu juventud, a la que traicionaste aunque es tu compañera, la esposa de tu pacto.” (NVI)

Evangelio de Lucas 16:10

“El que es honrado en lo poco también lo será en lo mucho; y el que no es íntegro en lo poco tampoco lo será en lo mucho.” (NVI)

Libro de Rut 1:1–5

“En los días en que gobernaban los jueces, hubo hambre en el país. Un hombre de Belén de Judá, junto con su esposa y sus dos hijos, se fue a vivir por un tiempo a los campos de Moab. El hombre se llamaba Elimélec, su esposa Noemí, y sus dos hijos Mahlón y Quelión; eran efrateos de Belén de Judá. Al llegar a los campos de Moab, se establecieron allí.

Pero murió Elimélec, esposo de Noemí, y ella se quedó sola con sus dos hijos, los cuales se casaron con mujeres moabitas: una se llamaba Orfa y la otra Rut. Después de haber vivido allí unos diez años, murieron también Mahlón y Quelión, y Noemí se quedó sin sus dos hijos y sin su esposo.” (NVI)

Libro de Rut 1:8–10

“Entonces Noemí dijo a sus dos nueras:

—¡Que el Señor las bendiga por la bondad que han tenido con los que murieron y conmigo! Que el Señor les conceda encontrar seguridad en un nuevo hogar, al lado de un nuevo esposo.

Luego las besó, pero ellas, deshechas en llanto, exclamaron:

—¡No! Nosotras volveremos contigo a tu pueblo.” (NVI)

Libro de Rut 1:11–14

“—¡Vuelvan a su casa, hijas mías! —insistió Noemí—. ¿Para qué se van a ir conmigo? ¿Acaso voy a tener más hijos que pudieran casarse con ustedes? ¡Vuelvan a su casa, hijas mías! ¡Váyanse! Yo soy demasiado vieja para volver a casarme. Aun si abrigara esa esperanza, y esta misma noche me casara y llegara a tener hijos, ¿los esperarían ustedes hasta que crecieran? ¿Y por ellos se quedarían sin casarse? ¡No, hijas mías! Mi amargura es mayor que la de ustedes; ¡la mano del Señor se ha levantado contra mí!

Una vez más alzaron la voz, deshechas en llanto. Luego Orfa se despidió de su suegra con un beso, pero Rut se aferró a ella.” (NVI)

Libro de Rut 1:15–18

“—Mira —dijo Noemí—, tu cuñada se vuelve a su pueblo y a sus dioses. Vuélvete con ella.

Pero Rut respondió:

—¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti!

Porque iré adonde tú vayas,

y viviré donde tú vivas.

Tu pueblo será mi pueblo,

y tu Dios será mi Dios.

Moriré donde tú mueras,

y allí seré sepultada.

¡Que me castigue el Señor con toda severidad

si me separa de ti algo que no sea la muerte!

Al ver Noemí que Rut estaba tan decidida a acompañarla, no le insistió más.” (NVI)

Libro de Rut 1:19–22

“Entonces las dos mujeres siguieron caminando hasta llegar a Belén. Apenas llegaron, hubo gran conmoción en todo el pueblo a causa de ellas.

—¿No es esta Noemí? —se preguntaban las mujeres del pueblo.

—Ya no me llamen Noemí —respondió ella—. Llámenme Mara, porque el Todopoderoso ha colmado mi vida de amargura. Me fui con las manos llenas, pero el Señor me ha hecho volver sin nada. ¿Por qué me llaman Noemí si el Señor me ha afligido; si el Todopoderoso me ha hecho desdichada?

Así fue como Noemí volvió de la tierra de Moab acompañada por su nuera Rut la moabita. Cuando llegaron a Belén, comenzaba la cosecha de cebada.” (NVI)

Libro de Rut 2:2–7

“Y sucedió que Rut la moabita le dijo a Noemí:

—Permíteme ir al campo a recoger las espigas que vaya dejando alguien a quien yo le caiga bien.

—Anda, hija mía —le respondió su suegra.

Rut salió y comenzó a recoger espigas en el campo, detrás de los segadores. Y dio la casualidad de que el campo donde estaba trabajando pertenecía a Booz, el pariente de Elimélec.

En eso llegó Booz desde Belén y saludó a los segadores:

—¡Que el Señor esté con ustedes!

—¡Que el Señor lo bendiga! —respondieron ellos.

—¿De quién es esa joven? —preguntó Booz al capataz de sus segadores.

—Es una joven moabita que volvió de la tierra de Moab con Noemí —le contestó el capataz—. Ella me rogó que la dejara recoger espigas de entre las gavillas, detrás de los segadores. No ha dejado de trabajar desde esta mañana que entró en el campo, hasta ahora que ha venido a descansar un rato en el cobertizo.” (NVI)

Libro de Rut 2:8–12

“Entonces Booz le dijo a Rut:

—Escucha, hija mía. No vayas a recoger espigas a otro campo, ni te alejes de aquí; quédate junto a mis criadas. Fíjate bien en el campo donde se esté cosechando, y síguelas. Ya les ordené a los criados que no te molesten. Y, cuando tengas sed, ve adonde están las vasijas y bebe del agua que los criados hayan sacado.

Rut se inclinó hacia la tierra, se postró sobre su rostro y exclamó:

—¿Cómo es que le he caído tan bien a usted, hasta el punto de fijarse en mí, siendo solo una extranjera?

—Ya me han contado —le respondió Booz— todo lo que has hecho por tu suegra desde que murió tu esposo; cómo dejaste padre y madre, y la tierra donde naciste, y viniste a vivir con un pueblo que antes no conocías. ¡Que el Señor te recompense por lo que has hecho! Que el Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte, te lo pague con creces.” (NVI)

Libro de los Salmos 84:11 (RVR1960)

“Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.”

Libro de los Salmos 112:2

“Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita.” (RVR1960)

Libro de Proverbios 20:7

“Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él.” (RVR1960)